Tras el análisis completo, el foco ya no está en el cliente, sino en el banco.
Los dos escenarios
- Detecta y no actúa
→ fallo en la gestión - No detecta un fraude evidente
→ fallo en el sistema
Punto clave
En ambos casos, el banco no ha protegido la cuenta: RESPONDE DEL DAÑO PATRIMONIAL
Carga de la prueba
El banco debe acreditar:
- funcionamiento correcto del sistema
- ausencia de señales de fraude
- negligencia grave del cliente
Si no puede demostrarlo: debe devolver el dinero.
Resultado del caso
- operativa anómala
- falta de reacción del banco
- sistema ineficaz o mal gestionado
Conclusión: reclamación viable sobre 50.000 €
La pregunta es: “¿El banco hizo lo necesario para evitar el fraude?”


