Vishing: qué es el fraude telefónico bancario y cuándo puede responder el banco

El vishing es una forma de fraude telefónico en la que el estafador suplanta la identidad de un banco u otra entidad legítima para engañar a la víctima. A través de una llamada aparentemente fiable, se induce al usuario a facilitar códigos de seguridad o a autorizar operaciones que en realidad no desea realizar.

Este tipo de fraude suele terminar en transferencias no autorizadas, cargos fraudulentos o el vaciado parcial o total de la cuenta bancaria. En muchos casos, la llamada parece auténtica: el número coincide con el del banco y el interlocutor conoce datos personales del cliente, lo que refuerza la credibilidad del engaño.

Una de las dudas más habituales tras sufrir un vishing es quién debe asumir la pérdida económica. Aunque los bancos suelen atribuir el fraude a un error del cliente, la normativa de servicios de pago y la jurisprudencia han reforzado la responsabilidad de las entidades bancarias cuando no acreditan haber aplicado controles de seguridad adecuados.

No basta con que el banco alegue que el cliente facilitó los datos. Es necesario analizar si la entidad detectó operaciones anómalas, si activó alertas de seguridad y si puede demostrar que la transferencia fue realmente autorizada de forma válida.

Por eso, en los casos de vishing, cada situación debe estudiarse de manera individual. Cuando existen fallos en los sistemas de control o en la detección del fraude, es posible reclamar la devolución de las cantidades sustraídas.

Juan Carlos Porras.

Abogado LeyCiber.

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