FINFLUENCERS, FALSAS RECOMENDACIONES Y CRIPTOESTAFAS: LA NUEVA CAPTACIÓN DEL INVERSOR MINORISTA

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La nueva estafa financiera no siempre empieza con una llamada sospechosa. Muchas veces empieza con un vídeo en redes sociales.

Un supuesto experto explica cómo ganar dinero con criptoactivos, trading algorítmico, inteligencia artificial o activos tokenizados. La publicación parece profesional. El perfil tiene seguidores. El mensaje es sencillo: “no hace falta experiencia”, “rentabilidad pasiva”, “ingresos semanales”, “plazas limitadas”.

Después llega el enlace. Y con el enlace, el fraude.

El papel de los finfluencers.- La CNMV ha advertido sobre el riesgo de los denominados “finfluencers”, especialmente cuando pueden existir incentivos económicos ocultos para promocionar criptoactivos. También ha insistido en la necesidad de desconfiar de aquello que parece demasiado bueno para ser verdad.

Esto no significa que toda divulgación financiera sea ilícita. Significa que cuando una recomendación de inversión está vinculada a una captación de clientes, comisiones, afiliación o promoción encubierta, pueden surgir responsabilidades.

Cómo funciona la captación.- El esquema habitual tiene varias fases:

  1. Publicación atractiva en Instagram, TikTok, YouTube, Telegram o X.
  2. Promesa de rentabilidad elevada.
  3. Invitación a un grupo privado.
  4. Contacto directo de un supuesto asesor.
  5. Apertura de cuenta en una plataforma.
  6. Primer ingreso reducido.
  7. Simulación de beneficios.
  8. Presión para ingresar más.
  9. Bloqueo de retiradas.
  10. Exigencia de nuevos pagos.

Este modelo es especialmente eficaz porque combina tres elementos: apariencia de autoridad, prueba social y urgencia.

La inteligencia artificial aumenta el riesgo.- El Banco de España ha alertado de que la inteligencia artificial está haciendo que los fraudes sean más difíciles de detectar. La suplantación de identidad, los mensajes personalizados y los contenidos falsos son cada vez más creíbles.

Hoy una víctima puede recibir:

  • vídeos manipulados;
  • voces clonadas;
  • perfiles falsos muy elaborados;
  • documentos aparentemente oficiales;
  • contratos generados automáticamente;
  • capturas de beneficios ficticios;
  • atención al cliente simulada;
  • comunicaciones automatizadas de apariencia profesional.

La sofisticación del fraude exige una respuesta jurídica igualmente sofisticada.

¿Se puede reclamar contra quien promocionó?.- Depende del caso. Hay que analizar si el perfil o persona que recomendó la inversión:

  • actuó como mero divulgador;
  • cobró por promocionar;
  • ocultó una relación comercial;
  • captó activamente clientes;
  • presentó la inversión como segura;
  • usó testimonios falsos;
  • dirigió al inversor a una plataforma fraudulenta;
  • participó en una estructura organizada.

Cuando existe captación activa o promoción engañosa, puede abrirse una vía de reclamación civil, penal o regulatoria.

La responsabilidad bancaria también puede ser relevante.- Aunque el fraude empiece en redes sociales, muchas veces el dinero se mueve mediante transferencias bancarias.

Eso obliga a revisar:

  • importes transferidos;
  • beneficiarios;
  • país de destino;
  • frecuencia;
  • alertas de riesgo;
  • controles de la entidad;
  • reacción del banco tras la comunicación del fraude.

En determinados casos, la reclamación no debe dirigirse solo contra la plataforma, sino también contra la entidad bancaria que permitió la salida de fondos sin activar controles proporcionados.

Qué debe hacer la víctima.- La víctima debe conservar la máxima prueba posible:

  • enlaces de los anuncios;
  • capturas del perfil del finfluencer;
  • mensajes privados;
  • audios;
  • justificantes de transferencias;
  • usuarios de Telegram o WhatsApp;
  • dominios de la plataforma;
  • correos;
  • contratos;
  • wallets;
  • pantallazos de la cuenta de inversión.

La rapidez es clave. Los perfiles desaparecen, los dominios cambian y los grupos se cierran.

Conclusión: El fraude financiero ha cambiado. Ya no se presenta siempre como una llamada burda o una página mal traducida. Ahora utiliza marketing, redes sociales, inteligencia artificial y lenguaje financiero sofisticado. Por eso, la defensa de la víctima no puede limitarse a denunciar. Hay que reconstruir la captación, identificar intermediarios, analizar la trazabilidad del dinero y exigir responsabilidades allí donde hubo beneficio, omisión o incumplimiento.

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